Mi Librería

Con 40 años de vida, esta librería ubicada a pasos de la Plaza Italia, es un encantador espacio lleno de productos de pequeño formato, que van desde lápices y blocks, a rompecabezas y acuarelas. Siendo la única librería del sector, tienen una amplia oferta de artículos de  escritorio, bazar y paquetería, los que se ubican y exhiben aprovechando cada rincón y milímetro disponible en las repisas del pequeño local.

“Mi Librería” es atendida por Luz Santos y la señora María Magdalena González, quien se hizo cargo de la tienda hace 22 años, cuando enviudó. Hasta ese entonces, su marido estaba al mando desde el día en que abrió la librería en 1970, época en que este sector neurálgico de la ciudad era muy diferente al de hoy: de partida, no existía el Metro y estaba lleno de departamentos-habitación y oficinas; estas últimas, todas clientes que hacían pedidos gigantescos cada mes.

La señora María Magdalena, o “Ita”, como es conocida cariñosamente, es profesora básica y de arte, labor que desempeñó durante muchos años, hasta que pasó a estar detrás del mostrador. Al principio el cambio fue radical, pero de a poco se fue encantado con esta vida, porque pese a ser muy rutinaria, cada día pasa algo diferente, los clientes que entran a comprar cambian y según ella misma sostiene, son todos muy agradables, por lo que se dan gratas conversaciones y eso es muy enriquecedor. Además, a los compradores -especialmente estudiantes- que van a adquirir lápices, pinturas o cualquier cosa relacionada con la práctica artística, puede orientarlos de manera especializada gracias a su experiencia y formación profesional.

En los años setenta llegaron a trabajar siete personas en La Librería, pero hoy, con suerte da para dos, la señora María Magdalena y Luz Santos, quien trabaja como vendedora en Mi Librería desde hace más de 2 décadas. Ambas comparten todos los días, así que son yuntas, a estas alturas tienen una relación muy cercana, cómplice. Luz conoce todo el teje y maneje de la librería, el orden de las cosas, los clientes… Aunque el barrio ha cambiado mucho sigue siendo bastante residencial y vive mucho adulto mayor, por lo que lamentablemente cada tanto “se pierde” alguno.

El rubro de librería antes era muy conveniente, primero, porque las fábricas estaban en Chile y a los comerciantes les vendían con un 20% al por mayor, lo que les daba un buen margen para manejar sus precios. Eso, sumado a que las oficinas compraban directo a las librerías minoristas, valía mucho la pena. Pero hoy las fábricas ya no existen, prácticamente todo se importa y se trabaja con distribuidoras, que venden directo a las empresas o al retail y casi no toman en cuenta al pequeño comercio. No hay cómo competir con los precios para poder ofrecer sus productos a las empresas o incluso a las familias. Desde hace años nunca más llegó nadie a comprar una lista escolar completa.

Pese a todo aún así siguen manteniendo su proyecto vivo y luchando por la venta diaria, que, aunque es minoritaria, permite mantenerse y ganarse la vida, incluso con aquellos períodos en que se está muy justos. Pero ahí están, al pie del cañón abriendo la cortina todos los días entre 10:30 y 20:00 horas y los sábados medio día.

Los hijos de la señora María Magdalena, que hoy son grandes, nunca quisieron ayudar mucho y menos hacerse cargo de la labor en la librería. Es que, como tantos pequeños comerciantes, reconocen que la pega es sacrificada y muy esclavizante.

El surtido de productos que tienen y la atención especializada que ofrecen marca la diferencia, la atención cuidada, orientando a la clientela y ofreciendo “buena onda” a cada persona que entra a su negocio. Luz y la señora Ita valoran mucho la convivencia diaria, el compartir con la gente, conversar, es algo que las motiva cada día. Además, juntas se acompañan en las buenas y en las malas, se ríen, comparten tantas horas al día que a veces no necesitan ni hablar para manifestar lo que están pensando.

La señora María Magdalena asegura que le gusta su trabajo, pero de todos modos debe trabajar si o si para poder mantenerse. No tiene casa propia y aún tiene muchos compromisos económicos. Afortunadamente la acompaña la salud, así que por ahora sigue en pie su lucha diaria, disfrutando de manera especial aquellas ocasiones cuando entra un cliente adulto que recuerda que cuando niño le compraban en su Librería los autitos Matchbox, figuritas playmobil u otros juguetes emblemáticos de otras épocas, los que aún se pueden encontrar medio escondidos en las repisas que se elevan hasta el techo.

Boliche

Mi Librería

Nombre local

María Magdalena González

Dirección

Vicuña Mackenna 29, Santiago (Metro Baquedano)

Dueño

Santiago Centro