La Casa del Hule

Fotografías: María José Guallar

 

Actualmente, en la calle Puente, a pasos de la Plaza de Armas, hay un local de zapatos y zapatillas al lado del otro. Pero en medio de la vorágine se encuentra una tienda angosta, llena de color y muy particular, casi una sobreviviente de otra época: La Casa del Hule, un local que desde hace 115 años (Si, ¡115 AÑOS!) ofrece a una clientela que ha traspasado generaciones, productos de hule, menaje y plástico.

El artífice de este negocio, Juan Nazar Nazar, palestino de origen, inauguró este local en el año 1900, una época en que el sector ya era el corazón comercial de Santiago, pero con un paisaje muy distinto, donde los carros con caballos eran algo corriente.

La Casa del Hule, antes conocido como El Rincón del Hule, siempre ha estado ubicado en el mismo lugar y siempre ha mantenido una oferta similar, aunque el negocio ha tenido distintos nombres y dueños, eso si, siempre propiedad de la familia Nazar.

Hoy en día, su dueño es Don Francisco Nazar, nieto de Don Juan, y que se hizo cargo del negocio cuando su padre murió hace poco más de 5 años, dejando su propio local que tenía en Providencia, para seguir con la tradición de la familia.

Don Francisco Nazar Apud, de padre palestino y madre siria, es el menor de ocho hermanos y es quien hoy se la juega con el permanente desafío que implica mantener funcionando este negocio de tiempo completo. Él, con una visión más innovadora, ha sumado a la oferta de siempre –menaje plástico, pelotas, artículos de hogar, mantelería (el mantel de hule afranelado es el producto estrella)-, productos fabricados a pedido como delantales, pecheras, cortinas, toldos y un largo etcétera que despacha a diversas partes de Chile.

La calidad de los productos es fundamental para mantener su lugar en el mercado, asegura Don Francisco. Por eso evitan los productos casi desechables y trabajan con plástico de industria nacional, colombiana y de Perú. Ese tema, más la atención cálida y diligente por parte de los empleados –que son casi de la familia-, les ha permitido mantenerse vigentes por más de 100 años.

Don Francisco, un buen conversador, amable, gozador de la vida y deportista, (durante años tuvo una destacada carrera como motorista paralela a su rol de comerciante, y hoy se dedica al rodeo), cuenta que esta pega es sacrificada, pero bonita. Él y sus empleados trabajan al máximo toda la semana, pero sagradamente el sábado a las 2 de la tarde se cierra hasta el lunes. En el corazón del Paseo Ahumada y Puente hoy esa práctica parece una locura, pero es imprescindible para que todos puedan descansar y pasar tiempo con las familias; aspectos esenciales, pero que el sistema consumista de hoy parece olvidar.

Una de las lindas historias que guarda La Casa del Hule hoy está literalmente impresa en la imagen del negocio. Su logo tiene la sombra de un gatito, y no es algo casual. Ese ícono gráfico es un homenaje a René, un gato que siendo guagua apareció un día en la entrada maullando de hambre y se quedó hasta ahí el día de su muerte. Vivió durante 22 años en el local, y era como el dueño de casa, el anfitrión de la tienda. Se paseaba por los mostradores, los clientes lo reconocían, lo saludaban y hasta le llevaban regalos de Pascua.

Hay muchas más historias en La Casa del Hule. En más de 100 años, es como para imaginarlo. Don Francisco Nazar afirma que él es el último heredero, pero como hombre joven que aún es, es de esperar que sean muchos más los años los que este boliche siga ahí activo, en Puente antes de llegar a Rosas.

Boliche

La Casa del Hule

Nombre local

Puente 672, Santiago.

Dirección

Francisco Nazar Apud.

Dueño

Santiago Centro