Ferretería San Jorge

Fotografías: María José Guallar K.

Dato entregado por: Renzo Nordio

 

Don Jorge Arellano, dueño de la Ferretería San Jorge, se autodenomina el ferretero más antiguo de la comuna, porque tiene un oficio único que se remonta a cuando comenzó a los 14 años, a trabajar en la Ferretería “La Bomba”, en Irarrázabal, propiedad de inmigrantes españoles. Empezó como “suche”, empezó a surgir y ahí se quedó durante 40 años, en los que aprendió todo el oficio de ferretero, se hizo experto en materiales, técnica, secretos de la construcción y atención al público.

De ser empleado por décadas, cumplió su sueño de independizarse y logró instalar su propia ferretería en 1982, en Coventry 1089, esquina Pucará, un clásico barrio de Ñuñoa que hasta el día de hoy mantiene mucho de su tranquilidad de antaño.

A sus 87 años –y recién operado del corazón como él mismo confiesa con orgullo, Don Jorge mantiene su oficio y de lunes a sábado, a las 9 de la mañana, sube la cortina de su local para ofrecer a clientes del sector o a los que van de paso, todo tipo de artículos de ferretería, tornillos, pintura, cáncamos, llaves, cables, cemento, y de un cuanto hay.

El trabajo duro dice que lo mantiene firme, aunque hoy por algunos temas de salud y obligado un poco por su familia, se da ciertas licencias como cerrar a las 18:30 y dejar de atender por un rato a mediodía para ir a almorzar con su señora a su casa, ubicada a pocas cuadras.

Para mantenerse tanto tiempo frente al mostrador, Don Jorge sostiene que la única receta es el trabajo duro, ser muy responsable y paciente con los clientes, explicarles lo que les está vendiendo y recomendarles lo que más les conviene, para que no gasten de más. Hace más de 15 años que trabaja solo, sin ayudante, así que hoy todo depende de él.

Ñuñoíno de toda la vida, Don Jorge ha visto cambiar la comuna en muchos aspectos: de ser una zona casi campestre, llena de chacras -a las que la Ferretería La Bomba repartía pedidos en carretones-, ha sido testigo de cómo todo se urbanizó, surgieron barrios que se llenaron de casas y que desde hace unos años han comenzado a ser demolidas para hoy instalar edificios y mini centros comerciales.

También ha visto como lo que hoy se vende ha ido cambiando. La tecnología ha ayudado, las importaciones, etc. Según lo que Don Jorge rememora, antes el fierro se vendía en barras de a 6 metros, las cañerías no eran de cobre (ni pensar en plástico), muchos líquidos industriales llegaban en tambores de 200 litros (aguarrás, aceite de linaza, alcohol), que la gente llegaba a comprar con sus propios envases; los clavos venían en cajones de clavos de 30 kilos… Por eso y más había que tener “ñeque” para trabajar en ferretería, afirma.

Hoy lo que más vende la ferretería San Jorge son cañerías de cobre, piezas de cobre, yeso, cal, pasta muro, pintura. Como Don Jorge sabe de los materiales y su aplicación, si el cliente lo necesita él les da una pequeña clase de cómo utilizarlos para que no ocurran errores y nada se pierda. Es que su labor le gusta, lo mantiene vital, así que pretende seguir trabajando hasta que le responda el cuerpo, porque en su casa se aburriría terriblemente, asegura. Lo que si, ha tenido varias ofertas de comprarle el derecho de llaves del local, así que lo más probable que la ferretería se mantenga en el tiempo, tal como ha estado durante más de tres décadas en la esquina de Coventry y Pucará.

Boliche

Ferretería San Jorge

Nombre local

Coventry 1089, esquina Pucará, Ñuñoa.

Dirección

Don Jorge Arellano Abarca

Dueño

Santiago Oriente