Farmacia Blanco

Fotografías: María José Guallar

 

Esta farmacia tiene una pinta de antigua indiscutible. Emplazada justo en la esquina de Hamburgo con Pucará, nada más entrar por unas mamparas de bronce, uno se encuentra con unos muebles exhibidores de pura madera, frascos y botellas oscuros de químicos que hoy sólo decoran, pero que años atrás contenían la base para preparar todo tipo de medicamentos.

La señora Rosa Ibaceta, química farmacéutica e hija de padres de la misma profesión, se hizo cargo de la Farmacia que ella bautizó como Blanco en 1988, luego de que su madre se la cediera, luego de haberla comprado 7 años antes, una vez que ella jubiló.

Pero la historia de esta farmacia es mucho más antigua. Sin tener el dato exacto, la información que la misma señora Rosa tiene es que esta farmacia originalmente data de 1945.

Y desde esa época la farmacia se mantiene tal cual y donde mismo: en un barrio ñuñoíno muy tranquilo, silencioso, de pequeña escala, con algunos pequeños negocios…Un oasis en medio de la ciudad. Allí se da una vida de barrio tradicional realmente auténtica. Incluso en la calle Hamburgo los vecinos comerciantes se conocen y apoyan entre si para prevenir la delincuencia.

La señora Rosa trabaja con la Sonia como auxiliar de farmacia. Con ella, con quien ha trabajado desde hace más de dos décadas, se turnan las jornadas.

La clientela es la gente del barrio, y en todos estos años la farmacia ha tenido sus altos y bajos…La apertura explosiva de grandes cadenas le afectó mucho en un momento, pero muchas personas con el tiempo volvieron, porque más allá de los productos que allí se venden, hay ese algo que no existe en el gran comercio: La atención especial, el vínculo con los clientes, incluso la posibilidad de saber más sobre un remedio o recibir la recomendación de uno similar, pero más conveniente en precio. Además, el tema de la colusión de las farmacias en su momento, y el escándalo de los precios por estos días, han provocado que mucha gente no quiera nada con las cadenas de farmacia, favoreciendo a las farmacias de barrio.

Aparte de los medicamentos, en la Farmacia Blanco hay una oferta importante de productos de perfumería, para guaguas, maquillajes, juguetes y hasta dulces. “El surtido es el que vende”, afirma la señora Rosa.

La señora Rosa sabe y reconoce que la gracia de su farmacia es que es “vieja”, que tiene tradición. Alguna vez le han aconsejado remodelar, pero tiene claro que en ese momento se perdería todo el encanto y aquello que los mismos clientes aprecian.

El horario es de lunes a sábado 12 del día a 22 horas. La señora Rosa es vecina y sabe que más temprano no vale mucho la pena, así que prefiere atender hasta más tarde. El domingo abre medio día. Es que en la farmacia se entretiene, se distrae con los vecinos, los clientes, y a veces cree que incluso tiene menos trabajo que en su casa, donde vive con su marido y sus hijos.

En la Farmacia Blanco hay 4 perras en unas piezas traseras, son fieles y guardianas y que también son parte de la imagen de la Farmacia Blanco. La señora Rosa –que se declara amante de los perros- asegura que desde que tiene a sus canes asegura que se acabaron los robos, los que alguna vez fueron un recurrente problema.

 

 

 

Boliche

Farmacia Blanco

Nombre local

Hamburgo 1065, Ñuñoa.

Dirección

Rosa Ibaceta

Dueño

Santiago Oriente