Bazar Astra

Fotografías: María José Guallar K.

Durante el desarrollo de este proyecto, algunas de las tiendas que se catastraron ya no existen. Como un homenaje a sus dueños, exponemos aquí la crónica completa que se elaboró el año 2008.  El Bazar Astra bajó su cortina para siempre a comienzos de 2015.

 

Si usted va caminando por Rosas hacia el poniente, y cruza la calle Bandera, seguramente comenzará a escuchar un lejano rumor de bandoneones y violines. Sin darle mucha importancia, y conforme avanza unos pasos, ese rumor se convertirá en una canción aún poco definida, y sólo un par de metros más allá, comprobará que unos tangos suenan fuerte desde dentro de una antigua tienda.

Y aunque sería lindo creer por un segundo de que son el mismísimo Gardel o Corsini quienes están cantando en vivo dentro de ese local, la verdad es que en realidad se trata de que Don Miguel Hiza, dueño del Bazar Astra, es un tangómano empedernido siempre de elegante corbata y amplia sonrisa, que no puede pasar un día sin colocar de mañana a tarde con volumen fuerte, discos de milongas, tangos y boleros.

Es un sello característico de este negocio que abrió su cortina en 1956, y que reconocen vecinos y clientes.

El Bazar Astra es un curioso negocio que aunque está ubicado en pleno centro de la capital, pareciera que pertenece a otro tiempo o a otro lugar. Tiene una oferta muy curiosa, que mezcla productos de librería, con otros de perfumería y paquetería. Un bazar con cientos de productos que se ofrecen en sus grandes vitrinas, en los estantes y el mostrador de madera, capaces de entretener la vista por muchísimo rato y aún más si uno se pone a mirar los afiches de todas las épocas que llenan todas las paredes de arriba abajo y de un al lado al otro.

En este lugar es posible encontrar lápices, plumones, tijeras, hilos, agujas, palillos para tejer, dados, tintas para impresora, junto a un enorme etcétera que se combina con artículos que hoy casi no se encuentran, rarezas como humitas, peinetas pantera de todos tipos, gomina, hojas de afeitar, colonia inglesa, hisopos, y pirinolas. Y como dando la bienvenida a todo este mundo, cruzando el umbral, están las reinas del bazar: banderas de todos los países, de diferentes tamaños, que expuestas en todo su orden y colorido, dan una sensación de estar pisando territorio diplomático o de las naciones unidas.

En sus inicios, el Bazar Astra era sólo perfumería, pero con el tiempo se fueron agregando más y más cosas hasta completar la variada oferta que existe hoy. Actualmente siempre hay algo novedoso que encontrar, sea por idea de Don Miguel Hiza o de su señora, que de vez en cuando le echa una mano.

Han sido muchos años para construir este negocio y toda una vida, porque en suma, el comercio tiene que ver con las raíces familiares de de Don Miguel Hiza, desde que su abuelo y su padre partieron desde Siria a América a comienzos de siglo XX.

Antes de llegar a Chile, los Hiza estuvieron en Colombia y Argentina. En Buenos Aires se quedaron otros parientes que también habían viajado a probar suerte a América, pero al abuelo de Don Miguel no le gustó el clima y prefirió venirse a Chile con su hijo. Siendo casi un niño y sin siquiera hablar castellano todavía, el padre de Don Miguel inició su oficio de comerciante en Santiago. Con el tiempo se casó, también con una inmigrante siria, y tuvieron 5 hijos. El primogénito fue Don Miguel Hiza.

Desde siempre le tocó ayudar en el negocio que su padre había instalado en Alameda con Brasil, una paquetería. Y aunque muchas décadas han pasado, son muchos los recuerdos que puede evocar sin esfuerzo: “Mi padre estuvo muchos años ahí. Como estaba en la Alameda misma, nos tocó ver muchas cosas. Por toda la avenida antes se celebraba la fiesta de navidad y año nuevo, en plena calle, con mucha gente, y mi papá aprovechaba de invitar a toda la familia y el negocio estaba abierto toda la noche; era muy bonito. Por ese negocio además casi todos los días pasaba Don Arturo Alessandri Palma, paseando a su perro Ulk. Y mi papá en la tienda tenía un gatito y el perro le ladraba y mi padre con el Presidente celebraban esa “gracia”. Imagínese, ¡con el presidente de Chile!”.

Cuando comenzaron los arreglos para ensanchar la Alameda, el padre de Don Miguel dejó ese local y se instaló con otro en la calle Puente. De él se tuvo que hacer cargo Don Miguel, como el mayor de los hermanos, cuando su padre murió prematuramente, a los 52 años. Tuvo que dejar sus estudios en el Liceo Valentín Letelier, para ponerse a la cabeza del negocio familiar, y aunque luego terminó la enseñanza escolar en la escuela nocturna, la idea de ser comerciante no le gustaba para nada, porque había soñado con ir a la universidad.

Pero con el tiempo le fue tomando el gusto al oficio, hizo socio a sus hermanos y arrendaron el local donde hoy está el Bazar Astra, en Rosas con Bandera. Luego arrendaron otro que estaba en la misma cuadra y dejaron el local de la calle Puente. Hace unos años Don Miguel decidió separarse comercialmente de sus hermanos, así que dejaron el local vecino. Un hermano se fue a Rancagua y el otro se instaló en Providencia (Casa Nuny, Providencia con Manuel Montt).

El sueño de Don Miguel de ser un profesional, lo pudo lograr con creces a través de sus dos hijos, que son su orgullo y a quienes educó gracias a su trabajo en el Bazar. Su hija estudió pedagogía y hoy hace clases en el colegio San Benito. Y su hijo, que también se llama Miguel, estudió arte, hoy se dedica a las comunicaciones y tuvo pasado de rock star como vocalista de la banda de los ’90, Parkinson.

De hecho hay varios afiches del grupo decorando las paredes del negocio, mezclados entre muchos otros antiquísimos -varios de ellos, verdaderas joyas del diseño gráfico chileno-, y todos los posters de las Teletones. Por mucho que el señor Hiza sea un coleccionista empedernido, ésto último es un elemento un poco extraño. Pero tiene su explicación: “Desde siempre nosotros fuimos vecinos del padre de Don Francisco, que tenía su sastrería aquí en la otra cuadra, así que conocíamos a Mario

(Kreutzberger) de chico, así que cuando se organizó la primera Teletón, nos pasaron un afiche para publicitar el evento, casi como una chochera, pero como lo hicimos año tras año, quedó la tradición. Y hoy día tengo los afiches de todas las Teletones”, cuenta Don Miguel Hiza.

Todo ese “cachureo” -en el buen sentido de la palabra- del Bazar Astra, es un elemento diferenciador que le da un carácter único a esta tienda de gran tradición. Otro sello clásico sin duda alguna, es el tango. Siempre está sonando. “Si no pongo los discos la gente entra a reclamar o piensan que me pasó algo”, asegura Don Miguel.

Siendo muy joven, conoció el tango en Buenos Aires, y se enamoró de él para siempre. En sus tiempos de basquetbolista por el Club Deportivo Sirio, viajó a un campeonato la ciudad porteña y aprovechó de reunirse con parte de su familia que vivía allá. El viaje originalmente era por 10 días y terminó quedándose 3 meses; tenía parientes en muchos lados, todos lo invitaban a pasear, y en una de esas, se topó con las tanguerías. Quiso quedarse para siempre en Buenos Aires, pero como ya tenía su negocio en Chile, no pudo. Pero como también se enamoró de los viajes, comenzó a ir todos los años para allá -hasta el día de hoy-, con su esposa, su compañera de baile y de aventuras.

Es para creerle. Los 82 años no se le notan, y al contrario, se conserva muy bien y la salud lo acompaña. Don Miguel cree que lo ayudaron sus años de deportista. Fue basquetbolista -amateur y profesional- y futbolista del Club Deportivo del Estadio Sirio, donde formó parte de la directiva por 40 años.

Por otro lado, aunque asegura que no todos los que se cuidan tienen asegurada una buena vejez, siempre ha sido equilibrado en la manera de vivir su día a día. No se priva de nada, pero tampoco comete excesos: Le gusta comer bien, a sus horas, siempre con vino tinto, salir… El trabajo es otra fórmula que lo mantiene activo, “porque para que el cuerpo y la mente no se atrofien hay que ejercitarlos”. Abre de lunes a viernes todo el día y el sábado hasta mediodía.

Tiene asumido que mientras pueda trabajar lo va a hacer; lo necesita y también es su terapia. Sabe que su negocio morirá con él, porque ni sus hijos ni nietos continuarán con el oficio, pero eso no le angustia ni cree que cuando llegue ese día será algo trágico. Al menos, aún tiene bastante energía para seguir, dice. Después verá. Y también Dios dirá. Es que a Don Miguel le hace sentido la creencia que cuentan en las tierras de su padre, eso de que todos los seres humanos tienen grabado en la frente cuál es su destino; pero al mismo tiempo es un convencido de que cada uno también se lo busca y lo va construyendo día a día.


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Boliche

Bazar Astra

Nombre local

Rosas 1138, Santiago

Dirección

Miguel Hiza

Dueño

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